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jueves, 15 de abril de 2021

(Reflexión) "LA BUENA SUERTE"

A veces uno encuentra "un momento" donde menos se lo espera... Eso mismo me ha pasado hace un momento volviendo a casa, en este justo instante. Ya veis, nada especial...

Ya era de noche, por supuesto. La carretera estaba vacía, y la ciudad al fondo, justo detrás de mí y llena de luces... Y de pronto tuve esa sensación reconfortante en la que uno se siente orgulloso de lo que es y tiene. Y ahí estaba... Esta mañana me levanté con una buena sensación de que irían bien las cosas y, una vez más, no me equivoqué.

En ese momento, mientras conducía camino a casa me he sentido feliz... muy feliz por unos instantes... y no, no se alinearon los planetas. Tal vez la sensación de sentirse realizado, de haber aprovechado el día, de disfrutar de una bonita tarde/noche... Tal vez la canción que venía escuchando a todo trapo (seguro que también ha influido), tal vez el valorar por un momento sólo las cosas buenas de la vida, el abrir las ventanillas y respirar aire puro, esa brisa fresca de abril, la magia de una luna que crece cada día... Todo eso, en el momento perfecto, han logrado hacerme sentir, en serio, taaaan bien...

Y pensé en el origen de todo esto, en cuan afortunado soy (o me siento, al menos) y llegué a la conclusión de que la buena suerte es uno de los caminos que llevan a la felicidad pero ya sabemos que la suerte es efímera por naturaleza; una visita que llega a tomarse un té contigo al salón de tu corazón y a las que si le cedes un poco de sitio y se sienten cómodas, te acompañan horas o largos y gloriosos días hasta que deben marcharse para visitar a otros vecinos. Pero esta no viene sola a nuestro sofá ni llama a nuestra puerta (casi nunca) para saludarnos y acompañarnos un tiempo determinado, porque de antemano, no sabe donde vivimos, a no ser que salgas a conocerla para que te siga, descubra cuál es tu dirección y pueda regalarte algo de su tiempo. 

La buena suerte se busca... y si crees que se esconde en algún inhóspito lugar, se vuelve a buscar, sin desistir, con ganas... y lo haces hasta que se encuentra.

 

viernes, 10 de abril de 2020

(Reflexión) "VIVIR"



Enamorarse. Un abrazo fuerte en el momento adecuado. Comer cuando se tiene hambre. Beber cuando mueres de sed. Una playa. Un paseo en una noche de verano. Despertar sin alarmas. Reír hasta que duela. Una ducha caliente en una fría noche de invierno. Escuchar la lluvia caer. Un whatsapp pasada la medianoche. Un café caliente. Nadie delante de ti en el supermercado. Pillar cuatro semáforos seguidos en verde. Una llamada. Viajar. Tener un sueño agradable. Coger la mano de alguien que quieres. Escuchar las risas de tus hijos. Ver un atardecer frente al mar. Encontrarte con buenos amigos de la infancia. Hacer un regalo. El sexo. Ver llorar a alguien de felicidad. Despertar y ver que aún quedan horas para dormir. Escuchar de manera casual como alguien dice algo bonito sobre ti. Oír tu canción favorita de forma inesperada. Cumplir un sueño. Asistir al concierto de tu vida. Caminar bajo la lluvia como si nada importase. Dormir cuando se tiene sueño. Hablar por teléfono con alguien que adoras hasta el amanecer. Andar descalzo en verano. Correr. Conducir de noche mientras llueve. Que tu perro te reciba cuando llegas a casa. Que te susurren algo bonito al oído. Tumbarte con alguien sobre el techo de tu coche para ver las estrellas juntos. Soñar despierto. Escribir un libro. Besar…

Eso es vivir!

miércoles, 26 de diciembre de 2018

(Reflexión) "OTRAS VIDAS"

Existe la posibilidad de que todos hayamos heredado algo de alguna otra vida pasada si es tan cierta esa teoría que algunos dicen y creen sobre nuestro origen y el ciclo de la vida que puede rodearnos a todos, por lo general. 
Pongamos que todo eso es cierto, que la reencarnación realmente existe. En ese caso, de igual modo que, generación tras generación, algo de nuestros antepasados se queda en nosotros como un tatuaje interior en algún recodo de nuestro cuerpo, alguna huella debe permanecer ahí dentro a pesar del tiempo que haya transcurrido. Y de la misma forma que algo de nosotros se verá reflejado en nuestros hijos eternamente, algo también puede florecer en nosotros procedente de alguna otra vida anterior, llevada con más o menos fortuna dependiendo de las circunstancias, la época y el lugar de la otra existencia.

Esto va mucho más allá del físico. La huella de la que hablamos no es visible ni a simple vista ni a través de ninguna maquinaria médica por adelantada que esta resulte, pues sólo marca el alma y, para bien o para mal, debemos convivir con ella grabada para siempre. Hagamos lo que hagamos, esos tatuajes nos perseguirán hasta el fin de nuestros días. Quizás, no están ahí por casualidad. Probablemente, alguien los talló a conciencia en el pasado… puede que para ahorrarnos el mismo sufrimiento que vivió él o para que disfrutemos nuestra vida cómo alguien no supo disfrutar la suya. Eso, nunca lo sabremos.

Seguro que alguien que ya es historia, tiene explicación lógica a todas nuestras incógnitas de ahora, a aquello a lo que no encontramos ninguna teoría que de solución a algunos de nuestros enigmas: A mi pánico a las serpientes, por ejemplo… O a mi fobia enfermiza a morir ahogado, sin ir más lejos. Alguna explicación debe de resolver el misterio de mis gustos raros cuando nadie de mi familia los comparte conmigo. Alguien debe ser el responsable de mi compleja mente inquieta que nunca para de dar vueltas incluso cuando todo se para a mi alrededor. Y algún niño solitario del pasado debe ser el culpable de mi imaginación sin límites y de que ahora sea un soñador enfermizo.

No conozco qué habré sido yo en otra vida, si es que he llegado a ser alguien alguna vez. De heredar algo, alguien ha debido de tatuarme con martillo y cincel ciertas cosas y ha debido de hacerlo con tanta fuerza he ímpetu que aún sangran las heridas. 
Puede que la explicación a que siempre reme contracorriente proceda de algún pasado complicado y sea fruto de algún rebelde en épocas difíciles. Qué suerte que ahora no muramos en el intento de luchar por casi cualquier cosa que nos haga felices.
Qué decir de mi yo del pasado que seguro recibió golpes de la vida sin verlos venir convirtiendo ahora en un mecanismo de defensa el que yo los esquive con la más fría astucia o los afronte con la mejor de las sonrisas. Cuánto mal debió sufrir aquel niño para que ahora sea yo el que construya un caparazón donde refugiarme sólo en mi yo interior de todo lo malo que acontece afuera.
Y no hablemos del sabio que, seguramente cansado de que le rompiesen el corazón una y otra vez sin piedad, construyó un escudo de bronce para protegerlo de cualquier daño una vez llegase a futuras almas como la mía. No caería en que esa armadura no solo protege el corazón, si no que también impide que, a veces, pueda exponerlo o incluso entregar parte de él a quien lo merezca.



Y si tengo que dejar una huella en forma de mensaje a mi yo del futuro, le indicaré que huya allá donde sea feliz. Que luche, contra todo el que se interponga en su camino y le impida seguir de frente. Y que vuele, lo más lejos que pueda, lo más alto que deba, que vuele siempre libre y haciendo lo que quiera.

domingo, 15 de julio de 2018

(Reflexión) "LA PUERTA"





A todos se nos presenta un momento en la vida en el que debemos cerrar alguna puerta. 

Por mucho que duela hacerlo, siempre hay cosas que es mejor dejar atrás para seguir hacia delante y por mucho que temamos cruzarla, en el fondo siempre sabemos que es necesario hacerlo para sentirnos un poco más libres.
Conozco bien el miedo a lo que haya detrás cuando no sabes bien qué espera ahí afuera. A veces, ese terror nos invade a pesar de la cantidad de luz que veamos al otro lado. Y es ahí cuando, por muy oscuro que estés en tu pequeña y asfixiante habitación negra a la que parece que se le encogen las paredes con el paso de los minutos, acabamos sintiéndonos lo suficientemente cómodos los instantes justos como para no arriesgar y apostar por lo que nos depara el mundo detrás de esa puerta. 

Quizás no todos somos tan valientes ante lo desconocido y algunos necesitemos algo más de tiempo en atravesar, según que líneas, pero seguro que la sensación tan gratificante de descubrir ese mundo extraño cuando antes te llenaban las dudas y preguntas, las sentimos todos por igual desde el otro lado. 

Muchas veces creemos que no podemos estar mejor, por mal que nos vaya la vida, cuando ya hemos convertido nuestro sótano en un sitio de confort. Pero si lo pensamos bien, por mucha luz que creamos dejar atrás en ese sótano húmedo que ahoga, justo delante y entreabierta, tenemos la ocasión para darnos la segunda oportunidad que tanto merecemos.

Abramos la puerta! Respiremos hondo, crucemos el umbral y volvamos a cerrarla con un portazo de tal dimensión que resuene en la eternidad. Y una vez dentro de aquel nuevo lugar, prometamos nunca volver a miras atrás. Hagámoslo siempre hacia delante hasta que el tiempo nos ponga otra puerta en nuestras narices para abandonar esa nueva sala donde ya vaya oscureciendo. Y mientras lo haga, disfrutemos de la luz que nos ciega y abramos las ventanas que el destino vaya dibujando en aquel nuevo lugar. Disfrutemos de las vistas, del aire que renueve cada uno de aquellos rincones y aprovechemos cada rayo de luz que nos de calor.

Después de todo, la vida nunca debe ser oscura por demasiado tiempo…

miércoles, 16 de mayo de 2018

(Reflexión) "EL DESTINO"

Puede que despiertes una mañana… después de una noche de fiesta en la que no todo fue agradable y que te preguntes quien eres… y si todo lo que tienes a tú lado merece la pena por aquello que quedaste en el camino. Y puede que luches cada día por tus sueños, por aquellos que mas quieres, por todos los que algún dia fueron importantes o por los que serán imprescindibles mas adelante… pero un día te darás cuenta de que todo tiene fecha de caducidad y será entonces cuando sea tarde para decir las cosas, cuando ya no te preocuparán los pequeños detalles que antes lo hacían… y será entonces cuando se cierre una etapa de tú vida y se abra paso la siguiente en la cual uno mismo juega un papel importante para el futuro.

Puede que te levantes un día y que intentes olvidar tú pasado y formar un presente que no va contigo, también te puedes engañar a ti mismo ocultando tus sentimientos mas profundos y taparlos tras una máscara que con el tiempo acabará descubriendo la verdad. Quizás… incluso puedas hacer el intento de arreglarlo todo, de que el tiempo pase mucho mas lento, de que el ritmo de vida que llevamos se pare por un instante para tomar aire y respirar como nunca antes lo habías hecho… pero la vida sigue…

Los errores del pasado pueden solucionarse en el presente y mejorar el futuro… si se corrigen a tiempo…

Puedes hacer tantas cosas… tantas como segundos tiene un año… pero al final… no todo depende solamente de uno mismo… en la vida de cada uno de nosotros existe una fuerza superior que no entiende de leyes, ni de sentimientos… tampoco entiende de engaños, ni de mentiras… una fuerza que nos guía sin ninguna otra opción hacia algo maravilloso o terrible…

Eso es el destino...

jueves, 29 de septiembre de 2016

(Reflexión) "TEORÍA DEL CAMBIO"

¿Puede cambiar la gente? Y si es así… ¿cuánto?.

Algunos dicen que el 85% de nosotros no se puede cambiar, que es esa gran parte lo que define como somos para bien o para mal. Supongo que los genes serán los protagonistas de esta teoría en la que la gran mayoría de lo que somos, no deja de ser una mezcla de nuestros familiares. Justo como si metiéramos en la Thermomix un pedacito de todos nuestros antepasados y los batiésemos a toda leche para hacer un zumo. Nosotros seríamos el resultado de ese zumo, ese mismo jugo junto con apenas un 15% mas de algún añadido, eso ya a nuestro gusto.


Yo tengo otra teoría…

Creo que todo nos cambia: cada suceso, cada amistad, cualquier persona, cada día que pasa… TODO. La vida en general se empeña en moldearnos a su antojo a lo largo del tiempo y, a veces, en nuestra misma mano está el dejarnos moldear tal y como ella desea.
Y si estáis de acuerdo conmigo hasta este mismo punto, veréis que TODO... no puede ser solamente un 15%.


Con esto quiero decir que en realidad, quizás el 85% de nosotros sea el reflejo de cómo nos ha tratado la vida y cómo nos hemos dejado tratar por ella, las dos cosas son importantes. Y por tanto, el 15% restante de un adulto es aquello que arrastramos de nuestra familia… Lo bueno, lo malo y lo normal de ella pero una ínfima parte comparada con el resto. Y puede que esa pequeña parte sea la mas difícil de cambiar, si. Pero hasta confío en que algo de ella, también podemos adaptarla a nosotros mismos.


Las teorías son subjetivas, están basadas en nuestra experiencia, en lo que vemos y creemos entender… Son sólo fruto de una reflexión en algún punto de inflexión.

Pero ¿sabéis?
Sea cual sea la teoría mas certera, ya sea una de estas dos o cualquier otra, lo que es cierto es que a algunos, con cambiar un 15% les bastaría. Y vale, si! No todo cambio debe de ser para bien pero cuando deseamos algún cambio para alguien, siempre esperamos que este sea a mejor.

¡Justo eso nos define!

A nosotros…
A ellos!


@_danibaez_