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viernes, 10 de abril de 2020

(Reflexión) "VIVIR"



Enamorarse. Un abrazo fuerte en el momento adecuado. Comer cuando se tiene hambre. Beber cuando mueres de sed. Una playa. Un paseo en una noche de verano. Despertar sin alarmas. Reír hasta que duela. Una ducha caliente en una fría noche de invierno. Escuchar la lluvia caer. Un whatsapp pasada la medianoche. Un café caliente. Nadie delante de ti en el supermercado. Pillar cuatro semáforos seguidos en verde. Una llamada. Viajar. Tener un sueño agradable. Coger la mano de alguien que quieres. Escuchar las risas de tus hijos. Ver un atardecer frente al mar. Encontrarte con buenos amigos de la infancia. Hacer un regalo. El sexo. Ver llorar a alguien de felicidad. Despertar y ver que aún quedan horas para dormir. Escuchar de manera casual como alguien dice algo bonito sobre ti. Oír tu canción favorita de forma inesperada. Cumplir un sueño. Asistir al concierto de tu vida. Caminar bajo la lluvia como si nada importase. Dormir cuando se tiene sueño. Hablar por teléfono con alguien que adoras hasta el amanecer. Andar descalzo en verano. Correr. Conducir de noche mientras llueve. Que tu perro te reciba cuando llegas a casa. Que te susurren algo bonito al oído. Tumbarte con alguien sobre el techo de tu coche para ver las estrellas juntos. Soñar despierto. Escribir un libro. Besar…

Eso es vivir!

lunes, 30 de marzo de 2020

(Reflexión) "RESET"

El mundo entero está en “pause”

Todo parece haberse parado y, en principio, esto no beneficia a muchos. 
Un virus ha roto nuestra rutina, se está llevando nuestras vidas y parece que nos ha quitado una de las cosas más valiosas por las que siempre hemos luchado: la libertad.

Es cierto que ahora todo el mundo parece médico y sabe sobre síntomas, diagnósticos y sanar vidas cuando apenas llegan a preocuparse por salvar la suya. 
Es época de abogados sin títulos que no saben ni de artículos, ni de derechos pero creen tener un veredicto desconociendo su propia sentencia mañana. 
Todos parecen políticos que llevarían esta situación sobre ruedas cuando ni con las riendas de su día a día saben lidiar. 

A mi juicio, el virus (por lo general) está sacando lo peor de nosotros: nuestro lado más egoísta, menos empático y más inhumano. Me resulta decepcionante ver lo podridos que estamos como sociedad en momentos donde más que unirnos, todos intentamos sacar provecho de la situación o destacar por encima del resto.
Ya veis, el virus también está en nuestras casas… 

Pero saquemos el lado positivo a todo esto, que también lo tiene.

El encierro es una oportunidad para abrirnos los ojos y reducirlo todo después de él a lo realmente más importante, a lo esencial.

Ojalá nos demos cuenta de lo importante que es estar con nuestros hijos aunque un día de vacaciones haga malo porque cualquier casa puede convertirse en el castillo de Disney para ellos. 
Ojalá restemos importancia al trabajo, aprovechemos nuestros derechos como trabajadores y disfrutemos de la familia, amigos, vecinos… de nuestra vida, en general. La risa es valiosa, preciada y puede salvar las mismas vidas que el virus nos están quitando a cada hora. 

¡Hagamos que esto nos cambie para siempre!

El planeta está respirando cuando ya pedía a gritos que parásemos de matarle, de contaminarle, de talarle, de explotarle, de maltratarle…
Se escuchan pájaros y las hojas de los árboles chocar entre si mientras bailan al viento donde antes sólo se escuchaba ruido. Y aunque no seamos conscientes, era necesario que así fuera.
Ya sabemos los pijamas que tienen nuestros vecinos porque los vemos a las 20h de cada tarde, ocupémonos de más que saludarles con la mano desde la terraza, el hacerlo regalando una simple sonrisa cuando nos los crucemos por la calle, los conozcamos o no, eso da igual.
Aprovechemos estos días para reflexionar y cambiar hábitos que mejoren nuestra calidad de vida y la de todos. Si no hacemos un mundo mejor tras esto, no habremos aprendido nada.

Veamos nuestros defectos como sociedad durante el encierro, para verlo todo de otro modo después. Hagamos algo de autocrítica y remendémoslo, coño. Que no cuesta tanto y lo tenemos más fácil que nunca. Y si esto esta sacando lo peor de la mala gente y lo mejor de las buenas personas, analiza al detalle y rodéate del equipo correcto cuando volvamos a la rutina.

Aprovechemos que el planeta está en “pause” por primera vez en nuestra historia reciente y hagamos que nuestra mente apriete ese otro botón del mando tan necesario para proseguir de mejor manera en unos días…

Y después, volaremos. Con esas alas que podemos fabricar estos días, tan grandes y bonitas, para empezar a volar cuando todo esto acabe!