
Hay escenas que no se olvidan. Momentos que se clavan en la memoria como un golpe seco y permanecen ahí, latiendo, mucho después de que los créditos hayan terminado. En este rincón recogemos las secuencias más perturbadoras, crueles o emocionalmente demoledoras del cine: aquellas que nos hicieron mirar hacia otro lado, contener la respiración o incluso dejar una herida real en la mente.
Aquí no se trata de sangre o sustos gratuitos, sino de impacto, de esas imágenes que se convierten en cicatrices cinematográficas y cambian la forma en que vemos las películas... y a veces, la vida misma.
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